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 Hermana
Nguyen Thi Lanh atendiendo a los
menores de cuatroaños.
 En
una la ceremonia ritual.
 Un
breve paseo.
 Ensayo artístico.
 Pham
Ngoc Oanh, director del
orfanato..
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En la aldea Xuan Ngoc, distrito de Xuan
Truong, provincia de Nam Dinh (120 kilómetros al sur de
Hanoi), la Casa de los Angelitos, lejos de parecer un orfanato
ni un círculo infantil, tiene la apariencia de una finca en
construcción…
De los
nombres: Casa Duc Anh, Orfanato Bui Chu, Familia del Santo
Angel y Casa de los Angelitos, el último encanta a todos. No
es precisamente por las explicaciones de la hermana
Tuoi:”…Esta casa es donde posan los angelitos; cuyo nombre fue
puesto por la Santa Sede de Roma…”. Simplemente, todos los
niños son tiernamente espirituales, sobre todo cuando viven en
un ambiente puro y lleno de la fé.
Cada nombre está ligado a un tiempo. Cada tiempo
lleva en sí múltiples significados. Evocando la historia de
los 150 años atrás, en 1852 el Reverendo Padre Santo Ángel
(José Díaz Sanjurio) de España comenzó su misión santa con la
creación del orfanato con el nombre de Casa Duc Anh y también
Casa de los Angelitos para amparar a los niños abandonados,
huérfanos y discapacitados menores de 12 años de edad, sin
ninguna distinción religiosa. Y Así se va ampliando el
lugar…
Fue un día feliz. Todos los niños de la Casa Duc
Anh, bien vestidos asistieron a la ceremonia dominical y el 63
cumpleaños del sacerdote José Pham Ngoc Oanh. Todos le llaman
padre a este director del Orfanato. Lo saludan y reciben con
cariños y risas alegres. Viendo el ambiente hogareño, nadie
piensa en el destino de desgracia que sufren esos niños.
Terminada la fiesta, cada cual a su habitación
para dormir la siesta, según el horario del centro. Pero no
todos tienen sueños profundos. En una habitación reservada
para los menores de cuatro años e impedidos físicos, la
hermana Nguyen Thi Lanh
acaricia suavemente a un niño sin nombre y sin risa,
con su vida vegetativa. “El tiene año y medio de edad” dijo en
tono dulce y virtual. La hermana Lanh lleva cuatro años
cuidando a los niñitos gravemente enfermos y también cerrando
los ojos a no pocos que no pudieron sobrepasar el momento
crítico de la vida para reunirse con el Dios.
También hay habitaciones para niños de retraso
mental, parapléjicos y demenciales. Cada niño con su
desgracia. Pero todos son bien atendidos por las voluntarias
en la Casa de los Angelitos. Ellas se entregan a la sociedad
para convertirse en madres de los niños que no conocen su
origen ni su tierra natal.
Durante 11 años como director del orfanato, el
sacerdote Oanh conoce como la palma de su mano a cada miembro
con su propia preocupación. Cumple con todas las obligaciones
naturales de los padres, tramitando los certificados de
nacimiento, acompañándolos al hospital, solicitando la
matriculación en las escuelas y otros asuntos. Puede hacer
todo sin vacilación; excepto responder a las preguntas que le
causan confusión: “Padre, ¿Por qué estoy aquí?” No hay ninguna
respuesta común para todos. Sin embargo, esos momentos de
suspiro pasan rápidamente.
Los creyentes que viven alrededor de esta
Familia del Santo Angel – Bui Chu escuchan diariamente voces y
cantos alegres:”Me siento triste en tu ausencia…y qué feliz
estoy a tu lado, padre mío…”
Texto: Trung
Kien - Fotos: Trong
Chinh